Érase una vez un pueblo, un pueblo con mucha tierra, barro y gente trabajadora. Entonces este pueblo se lleno de extranjeros, catolicos, gente del interior; al tiempo eso se convirtió en edificios, catedrales, calles asfaltadas, comercio, belleza y llegó a ser lo que es ahora.
Si bien nuestra ciudad no es perfecta para muchos para mi lo ha sido en muchos sentidos.
No es suficiente decir que naci en esta ciudad, porque en realidad si lo hice, mi padre es de cocha, mi madre de samaipata, no puedo decir que soy 100% camba, mas la ciudad me enseñó a serlo.
Ser "camba" es respetar a la gente, no importa de donde venga, esta persona puede ser tu amiga, puede ser un apoyo increiblemente grande. La ciudad también me enseño a valorar las plantas, mis árboles, mi tierra, amarla como ninguna otra, sentirla hasta en los huesos. Me enseño a trabajar por lo que quiero, de sol a sol, solo o en equipo, me enseño ese tipo de cosas y me sigue enseñando.
Hoy sali de clases y vi en la plaza lo que se convertiría en la serenata a Santa Cruz, era una banda tremenda, una multitud al pie de la catedral, desbordando de alegría, gritando a todo pulmón y con orgullo lo que es ser camba, al son de un "Viva Santa Cruz...¡VIVA!"
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada